Un artículo de opinión de Jeffrey Baldwin, director de The LIBRE Institute.
El 4 de julio es una celebración de los ideales fundacionales de Estados Unidos: la libertad, las oportunidades y la convicción de que cualquier persona dispuesta a trabajar duro puede labrarse un futuro mejor.
Pero ahora que ya ha pasado otro Día de la Independencia, hay una pregunta que merece nuestra atención: ¿Se está volviendo más difícil alcanzar el Sueño Americano? Para muchas familias hispanas, la respuesta es cada vez más incierta. Siguen creyendo en el Sueño Americano, pero también les preocupa que sea cada vez más difícil alcanzarlo.
Durante generaciones, las familias hispanas han creído en una promesa muy sencilla: que si trabajan duro, respetan las normas y asumen la responsabilidad de su propio futuro, pueden labrarse una vida mejor para ellas y para sus hijos.
Esa promesa ha inspirado innumerables sacrificios. Ha motivado a padres y madres a trabajar muchas horas, a emprendedores a montar sus propios negocios y a familias enteras a dejar atrás la incertidumbre en busca de nuevas oportunidades. Esa es la promesa que está en el corazón del Sueño Americano.
El Sueño Americano no ha muerto. Pero la confianza en que la próxima generación tendrá las mismas oportunidades empieza a desvanecerse.