La libertad de expresión no es un derecho que tenga el pueblo cubano. Dada la naturaleza represiva del régimen totalitario de la isla, muchos cubanos han desarrollado «un policía en la cabeza»: incluso en la intimidad de sus propias mentes, muchos en la isla tienen miedo de pensar en opiniones disidentes.
Danilo Maldonado, más conocido como «El Sexto», es un artista de grafiti cubano que ha estado usando el arte con notable ingenio y creatividad para desafiar al Estado cubano, mientras promueve la libertad de expresión en una sociedad donde no existe tal libertad.
Hoy, Danilo es una vez más un prisionero de conciencia de la dictadura cubana. Solo horas después del fallecimiento de Fidel Castro fue encarcelado por hacer un grafiti que decía «se fue» y publicar este vídeo en su perfil de Facebook. El gobierno, sin embargo, lo acusa formalmente de «dañar la propiedad pública».
Su madre, María Victoria Machado, reveló que fue golpeado por agentes de seguridad en la Estación de Policía de Guanabacoa, quienes también le pusieron drogas en la comida para que dejara de gritar «Abajo Fidel, Abajo Raúl».
La semana pasada, «El Sexto» fue trasladado a otra prisión en La Habana donde permanecerá bajo custodia mientras está «bajo investigación». Aunque a estas alturas está bastante claro que su detención tiene poco que ver con su grafiti en sí, y todo que ver con su expresión de disidencia.
Tras el fallecimiento de Fidel, los medios oficiales cubanos informaron que había poca gente en las calles porque estaban de luto, mientras que la realidad, como describió la bloguera y activista por la libertad Yoani Sánchez, es que había «miedo, mucho miedo» en el pueblo cubano. Ninguna manifestación pública que se desvíe de la narrativa oficial sería tolerada en Cuba, y hoy Danilo está en la cárcel por dar voz a millones de cubanos que tienen demasiado miedo para alzar la suya propia.
Uno de los funcionarios en la prisión le dijo: «Fuiste el único que se manifestó a favor de la muerte del Comandante».
Para «El Sexto», el arte es libertad, y estar entre rejas nunca le ha impedido protestar contra las desgracias y la brutal represión que sufre el pueblo cubano a través de su arte. En Estados Unidos, la libertad de expresión es uno de los principios fundacionales de nuestra sociedad, y deberíamos inspirarnos en el carácter y el valor de personas como Danilo, que luchan cada día contra la tiranía.
Al alzar su voz, el mundo puede mirar inequívocamente a los ojos del supuestamente «progresista» régimen de Castro, que no permite a sus ciudadanos ningún tipo de disidencia. Sin embargo, incluso en este lado del estrecho, la libertad de expresión está bajo ataque. El gobierno está usando información privada sobre sus ciudadanos para intentar silenciar a quienes hablan, y una cultura de censura en los medios ha sofocado el libre intercambio de información e ideas. Los cubanos saben lo que es sufrir bajo un gobierno que no otorga a sus ciudadanos la libertad de disentir, y los estadounidenses deberían prestar atención. Nuestra Constitución reconoce el derecho fundamental de las personas a hablar libremente, sin temor a represalias gubernamentales. Nuestros Padres Fundadores reconocieron que el discurso que podría ofender a la mayoría y llevar a la represión gubernamental era el que más necesitaba protección. El pueblo de Cuba no disfruta de esta libertad.
En las calles de La Habana, los cubanos pueden vislumbrar cómo es la libertad a través del grafiti de «El Sexto». El pueblo estadounidense podría aprender mucho de héroes como él.
